Sequía extrema: los animales beben barro y mueren empantanados
SANTO DOMINGO. La crisis hídrica en el interior de la provincia se agrava y golpea con fuerza al sector criancero. Raúl Maliqueo, productor rural de la zona de Santo Domingo, advirtió sobre la crítica situación que atraviesan los pobladores por la prolongada sequía y la falta de acceso al agua, lo que ya ha provocado pérdida de animales y deterioro de la producción.
“La situación es desesperante”, expresó Maliqueo en diálogo con medios locales. “Los animales están bebiendo barro, se empantanan y mueren porque no pueden salir. Las aguadas están secas o convertidas en lodazales”.
Falta de lluvias y desvío de cauces naturales
El panorama se complica por dos factores: la falta de lluvias y el desvío del cauce del arroyo Santo Domingo, un curso de agua comunitario que, según denuncian los crianceros, ha sido intervenido por productores y estancias aguas arriba, que lo desvían para regar sus campos sin devolver el caudal, dejando sin agua a los pobladores de las zonas más bajas, entre Ramón Castro y Cobunco.
“El arroyo nacía en la zona de Laguna Blanca y siempre llegaba hasta acá, pero desde hace unos diez años empezaron a cortarlo para riego y ahora no llega más. Lo que antes era un arroyo, hoy es un zanjón seco”, explicó Maliqueo.
Reclamos urgentes al gobierno
Ante la emergencia, los crianceros piden asistencia inmediata por parte del gobierno provincial. Principalmente, solicitan el envío de maquinaria para limpiar las aguadas, una acción que históricamente se realizaba al terminar la temporada invernal. También reclaman controles sobre el uso de los cauces naturales, ya que la legislación vigente prohíbe su desvío sin autorización, por tratarse de recursos comunitarios.
Además del agua, preocupa el estado de los animales: desnutridos y débiles, muchos ya no pueden aprovechar ni la escasa vegetación disponible. “Hoy no se puede ni vender ni carnear. Los animales están en hueso y cuero”, lamentó.
Un campo seco y sin reservas
La falta de pasto verde y el agotamiento de los algarrobos y otras especies forrajeras dejan a los crianceros sin alternativas. “Los animales están comiendo zampa, una planta de sequía. Pero con eso apenas sobreviven. A un mes de la parición, si no llueve, la vamos a pasar muy mal”, advirtió Maliqueo.
El productor agradeció el espacio en los medios y apeló a la sensibilidad de las autoridades: “Ojalá nos escuchen. Necesitamos ayuda, por nosotros y por nuestros animales”.
REFLEJO NEUQUINO





